05/10/10

Han tenido que reducirle a palazos para conseguir enterrarle.

“Luis, siempre fue muy bromista pero nunca llegué a pensar que sus coñas llegarían a este punto de falta de educación” relata la viuda del difunto que se hizo el vivo en su propio entierro el pasado martes.

Al parecer, empezó su broma interrumpiendo el sermón del cura que, muy enfadado, bajó la tapa del ataúd dándole un fuerte golpe en la cabeza a Luis al grito de “me pierde el respeto ya hasta el muerto ¡Me cagüen todos los dioses menos el mío!”.

El cadáver, por aquello de seguir con la coña, volvió a dar señales de vida unos pocos segundos antes de que lo fueran a enterrar insistiendo el hombre, con aparente angustia, en que en realidad los médicos se habían equivocado y que él estaba vivo… que los muertos no hablan ni en broma… así como otras paparruchadas de estilo parejo.

Ha sido tanta la insistencia del muerto, que los enterradores han tenido que tomar la determinación sobre la marcha de reducirle a golpes con sus palas “para poder enterrarle con un mínimo de decencia”. Por supuesto, antes, han consultado cada uno de los párrafos de su certificado de defunción para cerciorarse de que ese señor había fallecido de verdad.

Los médicos que firmaron ese certificado afirman que han estudiado una carrera de las más complicadas y que pueden asegurar sin lugar a equívocos que el cadáver está muerto y han añadido “la gente no sabe ya que hacer para llamar la atención”. Opiniones: facebook.com/muyaragon - twitter.com/muyaragon