18/11/10

Ha declarado: “pensaba que me consideraban guay por mi interior”.

Rodrigo De Vicente pasó de realizar el coito una vez cada 7 meses, 2 semanas, 3 días, 17 minutos y 36 segundos, aproximadamente, a efectuar varios en un solo día, con chicas distintas y, además, al fin, sin pagar. Según asegura: “Todo cambió cuando decidí dejarme bigote para taparme una verruga y, además, esa misma semana, se me rompieron mis lentes de metal y vi en el escaparate del General Ópticos una oferta de dos por uno en gafas de pasta”.

Al parecer, hasta entonces, contaba con un solo amigo “que me hablaba muy amablemente para quitarme el dinero del almuerzo por lo que siempre le estaré agradecido ya que el resto de mis compañeros del trabajo me lo robaban a guantazos”.

Tras volverse molón pasó a tener cientos de amistades y una agenda muy apretada “todo el día me llevaban a charlas, conciertos y exposiciones de lo más raras. Lo que nunca entendí es por qué cuando se me ocurría decir que no entendía ni papa se salía todo el mundo en masa diciendo que el artista no había sabido captar la esencia…”

Rodrigo, incluso, ha llegado a ser considerado un artista multidisciplinar de vanguardia, según nos explica: “Se me cayó la lista de la compra al suelo y alguien la publicó en un prestigioso libro de nueva poesía con excelentes críticas hacia mi valía literaria. Además, me iba a sonar los mocos, y alguien vio un clinex donde me había apuntado el teléfono del callista, con vergüenza por mi parte debido a mi mala letra, y, un día, en un reportaje de la tele, me encontré los números transformados en obra de arte del Guggenheim. Tampoco se me olvida aquella vez que iba silbando una de Antonio Molina por la calle, como siempre desafinando, y alguien apuntó las notas en un pentagrama e hizo, en base a él, una musicperformance tecnoshow”. Me estoy forrando con los derechos de autor.

Todo volvió a ser como antes cuando Rodrigo se compró unas gafas de metal que vio en el escaparate del Multiópticas y, como ya se le había ido la verruga, se afeitó el bigote. Ha terminado diciendo: “La verdad, tengo sospechas de que las gafas de pasta y el bigote tuvieron algo que ver con mi época de popularidad pero prefiero no ligar que ir por la calle haciendo el ridículo”. Opiniones: facebook.com/muyaragon - twitter.com/muyaragon