24/02/11

De no haber sido descubierto por sus compañeros golpistas, a los que utilizó haciéndose pasar por facha, España sería hoy una república federal gobernada por los principios de Karl Marx.

El golpe de estado de hace 30 años no salió bien porque los golpistas que acompañaron a Tejero se dieron cuenta de que éste era comunista. Esto sucedió cuando uno de ellos, natural de Calamocha, fue al lavabo y, al abrir la puerta del WC, se encontró al Teniente Coronel en la taza del baño leyendo el Diario Pueblo con unos calzoncillos marianos a la altura del tobillo que dejaban ver bonitos topos rosas junto a hoces y martillos más rojos que el mismísimo carrillo.

El enfado de sus subordinados comenzó porque consideraron de mal gusto combinar el rosa con el rojo aún reconociendo que los calzoncillos marianos eran bien molones. Pero uno de ellos se percató de que los simbolitos rojos tan simpáticos representaban la ideología comunista y el cabreo fue levemente mayor, pero lo suficiente como para terminar de desmoralizar a todos.

Después de eso, los golpistas rompieron a llorar en masa, decepcionados por su líder y no les quedó otro remedio que entregar las armas. Por evitar humillaciones hicieron todos un pacto que cerraron con un estrechamiento colectivo de manos previamente escupidas. Tejero siempre ha querido decir la verdad a toda costa pero, claro, un pacto sellado con japos es sagrado.

La redacción de este portal se enteró de estos datos porque una hermana del cuñado del golpista que pilló a Antonio Tejero en el lavabo, va a la misma peluquería que la prima segunda de la tía política del suegro de uno de nuestros redactores y de todos es sabido que en las peluquerías y en los patios de las comunidades de vecinos no hay pacto sellado con japos que valga.