Prefieren acudir a los puticlubs a rezar el rosario con gran fe, hacer castillos con una baraja española o recitar párrafos de Arturo Pérez Reverte hincando la rodilla
No tiene sentido que alguien pague por sexo pudiendo emplear ese dinero en tareas más apasionantes. Esa es la conclusión derivada de un importante estudio llevado adelante por la Asociación de Periodistas de Aragón con Título diferente a un Máster que ha mandado a una de sus becarias a las salidas de los prostíbulos a altas horas de la madrugada para preguntar a los clientes qué se suele ir a hacer a esos lugares exactamente.
Las respuestas son muy aclaratorias: al parecer se trataba de una leyenda urbana el rumor que indicaba que la gente que iba de putas, en realidad, quería jugar al guiñote.
En orden de prioridad, y aunque la becaria reconoce cierta risa en algunas respuestas, principalmente a partir de las 4 de la mañana, los varones que van a puticlubs acuden principalmente a:
- Rezar el Rosario con la mirada baja.
- Comer palomitas.
- Recitar párrafos de Arturo Pérez Reverte hincando la rodilla.
- Debatir sobre ornitología.
- Mandar mensajes de móvil a sus amigotes diciendo que está yéndose de putas.
- Hacer castillos con una baraja española, principalmente sin utilizar los comodines.
- Intercambiar pareceres sobre las nuevas teorías de la física cuántica.
Según este estudio, hay un pequeño porcentaje que afirmaron ir simplemente a practicar sexo, y además sin amor, pero teniendo en cuenta que muchos de los encuestados se encontraban visiblemente ebrios, todo apunta a que, con esta respuesta en concreto, fijo que mentían.
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